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La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) no descarta tener que revisar a la baja su previsión actual de crecimiento para 2026 de la economía española, situada en el 2,3%, debido al conflicto en Oriente Próximo. Según el panorama económico y empresarial de marzo que edita la CEOE uno de los canales que podrían afectar al crecimiento español en el marco de este conflicto es la pérdida de confianza, lo que a su vez puede frenar las decisiones de consumo de bienes y servicios y la inversión.
Por Redacción

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Kia confía en que su estrategia de producto, su solidez financiera y su potente red de posventa, entre otros asuntos, le van a permitir seguir teniendo una notable presencia en el mercado español y europeo, frente a la proliferación de nuevas marcas chinas que, si bien compiten en precios, resulta difícil saber si permanecerán mucho tiempo en el mercado.
Por Redacción

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En un entorno económico cada vez más interconectado, la fiscalidad se ha convertido en una herramienta estratégica de política económica. Los países compiten por atraer inversión extranjera directa, sedes corporativas y capital financiero mediante incentivos fiscales, tipos impositivos reducidos y regímenes especiales para determinados sectores. Esta dinámica, conocida como competencia fiscal internacional, ha moldeado el mapa empresarial global durante las últimas tres décadas.
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en los mercados financieros no constituye una mera evolución tecnológica; representa un cambio estructural en la arquitectura misma del sistema financiero internacional. Desde la gestión de riesgos hasta la asignación de activos, pasando por el crédito, la detección de fraude y la supervisión regulatoria, los algoritmos avanzados están redefiniendo cómo se toman decisiones que movilizan billones de dólares cada día.
En los últimos años, los bancos centrales han iniciado una transformación silenciosa pero profunda en la forma en que interpretan la realidad económica. Durante décadas, la política monetaria se apoyó en indicadores tradicionales —PIB, inflación, empleo, balanza comercial— publicados con periodicidad mensual o trimestral. Hoy, sin embargo, la digitalización de la economía y la proliferación de datos en tiempo real han abierto la puerta a una nueva generación de métricas conocidas como datos no tradicionales o alternativos.
En un mundo cada vez más digitalizado, los flujos de capital ya no dependen exclusivamente de infraestructuras físicas o mercados tradicionales; están siendo reconfigurados por la generación y el valor estratégico de los datos. Como señalan expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el uso de megadatos para perfilar economías y mercados financieros redefine la capacidad de los bancos centrales

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