Guillermo Domínguez
Norwegian Cruise Line (NCL) no quiere parecerse a nadie. Ni falta que le hace. En un sector tan competitivo como es el de los cruceros, donde la capacidad, la espectacularidad y el tamaño sí importan, la compañía estadounidense ha construido su identidad durante casi seis décadas desde otro lugar: la libertad del pasajero. Un concepto que hoy suena casi obvio, pero que en 1966, cuando se fundó la naviera, era una auténtica revolución.
“Durante años rompimos con la idea del crucero tradicional”, explica Kevin Bubolz, vicepresidente y director general para Europa, Oriente Medio y África de Norwegian Cruise Line, en una entrevista a CORPORATE realizada en Fitur 2026. “Vestimenta estricta, horarios cerrados para cenar, una experiencia muy rígida… Nosotros apostamos por la flexibilidad y por dar opciones reales al huésped”. Esa filosofía, conocida como Freestyle Cruising, sigue siendo hoy el corazón de la marca y la base sobre la que se construye su crecimiento futuro.
Un crecimiento que no se detiene. 2026 ha arrancado “muy fuerte”, especialmente en el mercado español, uno de los que mejor comportamiento está mostrando en Europa. “Estamos viendo muchas ganas de viajar. La gente quiere vacaciones y está reservando con antelación, con cifras muy altas este año”, subraya Bubolz. Y la respuesta de NCL es clara: más barcos, más destinos y más capacidad para personalizar la experiencia.
Norwegian Luna y una flota en expansión
La gran novedad inmediata es el Norwegian Luna, que debutará a finales de marzo en Miami. Será el barco número 20 de la flota y simboliza una estrategia sostenida en el tiempo: construir un nuevo buque prácticamente cada año. “Seguimos creciendo, seguimos expandiéndonos”, afirma Bubolz. Y no es una promesa vaga. La hoja de ruta está marcada hasta 2036, con nuevos barcos previstos en 2026, 2027 y 2028, una breve pausa, y otra nueva serie entre 2030 y 2036.

Este crecimiento no solo implica más capacidad, sino también más ambición geográfica. Hoy NCL navega hacia casi 350 destinos en todos los continentes, algo que pocas compañías pueden decir con propiedad. “Estamos en Europa, el Mediterráneo, el norte de Europa, el Caribe, Alaska, Asia, Australia, el Pacífico Sur… realmente en todo el mundo”, enumera Bubolz.
Además, la compañía acaba de abrir a la venta una nueva propuesta especialmente significativa: cruceros por Sudamérica, con salidas desde Buenos Aires y Santiago de Chile durante el invierno de 2027-2028. “Acabamos de empezar a venderlos y ya vemos un gran interés. Es un paso más en nuestra expansión global”.
Caribe, Alaska y una joya única en Hawái
Si hay un destino que está viviendo un auge claro en el mercado español, ese es el Caribe. Norwegian Cruise Line cuenta allí con una de sus ofertas más sólidas, con barcos operando durante todo el año y especialmente en invierno. A ello se suma uno de sus grandes activos diferenciales: islas privadas en exclusiva para sus huéspedes.
La más emblemática es Great Stirrup Cay, en las Bahamas, propiedad de NCL y en pleno proceso de transformación. “Hemos abierto una nueva zona de piscinas, hemos hecho muchas renovaciones y este verano inauguraremos un parque acuático con grandes toboganes”, adelanta Bubolz. Todo el concepto gira en torno a una experiencia exclusiva: cuando un barco de Norwegian atraca allí, la isla es solo para sus pasajeros.

A esta oferta se suma otra singularidad difícil de igualar: NCL es la única naviera del mundo con un barco con bandera estadounidense que navega y pernocta en Hawái. “Eso nos permite quedarnos en aguas hawaianas sin tener que salir a un puerto extranjero”, explica Bubolz. Un privilegio que refuerza la posición de la compañía en uno de los destinos más deseados del planeta.
Europa, el gran motor desde España
Pese al crecimiento global, Europa sigue siendo el gran punto de partida para el cliente español. “Es fácil llegar. Un vuelo corto o incluso salir desde Barcelona o Lisboa”, apunta Bubolz. El Mediterráneo y el norte de Europa concentran buena parte de la demanda, aunque el viajero español empieza a mirar cada vez más lejos: Caribe, Alaska y Asia ganan peso año tras año.
Ese interés creciente encaja con la propuesta de Norwegian Cruise Line, pensada para un público que quiere viajar sin sentir que todo está decidido de antemano. “En nuestros barcos abrimos los restaurantes a las cinco y media de la tarde, pero la gente puede cenar cuando quiera”, explica Bubolz. “Si un español quiere cenar a las diez de la noche, puede hacerlo sin problema. En otros cruceros eso sería impensable”.

‘It’s Different Out Here’: volver a la esencia
Ese espíritu se resume en el eslogan que NCL ha decidido recuperar: “It’s Different Out Here”. No es una ocurrencia nueva. Ya se utilizó en los años 90 y ahora regresa con más sentido que nunca. “Representa perfectamente quiénes somos”, afirma Bubolz. “Libertad, flexibilidad, elegir qué hacer y cuándo hacerlo. Relajarte, pero también vivir muchas experiencias”.
En un mercado donde muchas marcas han optado por discursos más genéricos, Norwegian Cruise Line vuelve a reivindicar lo que la hizo distinta desde el principio. “Antes comunicábamos otras cosas, pero no transmitían tan bien esa emoción”, reconoce Bubolz. “Ahora el mensaje es claro: aquí las vacaciones fluyen, no se imponen”.
Referente mundial con rumbo firme
Con 59 años de historia, 20 barcos en activo, pedidos asegurados hasta 2036 y una presencia global en constante expansión, Norwegian Cruise Line se ha consolidado como uno de los grandes referentes del sector. Pero más allá de cifras y destinos, su mayor fortaleza sigue siendo intangible: una manera diferente de entender el crucero.

Mientras otras compañías compiten por quién es más grande o más espectacular, NCL sigue navegando en la misma dirección que marcó su origen: ofrecer experiencias personalizadas, gastronomía global, entretenimiento premiado y, sobre todo, la sensación de que el viaje es tuyo. Y solo tuyo.
