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Las cabañas Manshausen: Arquitectura esencial en el límite del Ártico

POR REDACCIÓN

Un proyecto nacido del paisaje

En una pequeña isla frente a la costa norte del país, donde el mar y la montaña conviven sin concesiones, las cabañas Manshausen se presentan como un ejemplo singular de arquitectura contemporánea integrada en la naturaleza. Impulsado por el explorador polar Børge Ousland y desarrollado junto al arquitecto Snorre Stinessen, el proyecto nace con una premisa clara: habitar el paisaje sin alterarlo.

Desde el inicio, la intención no fue construir un hotel convencional, sino crear un refugio donde la arquitectura actuara como mediadora entre el ser humano y un entorno extremo.

Del espíritu explorador al diseño arquitectónico

Por un lado, la experiencia de Ousland como explorador polar influyó decisivamente en la concepción del proyecto. Acostumbrado a expediciones donde cada decisión es vital, trasladó esa mentalidad a Manshausen: funcionalidad, precisión y eliminación de lo superfluo.

Por otro lado, Snorre Stinessen supo traducir esa filosofía en una arquitectura sobria y resistente. Antes de definir la forma de las cabañas, se estudiaron factores como el oleaje, los vientos dominantes y las variaciones del nivel del mar. Así, el diseño no se impuso al entorno, sino que se adaptó a él.

Cabañas suspendidas entre mar y cielo

Como resultado de este enfoque, las conocidas Sea Cabins se distribuyen a lo largo del borde rocoso de la isla y, en algunos casos, directamente sobre el agua. Elevadas ligeramente para protegerlas del oleaje, estas estructuras alargadas y de líneas limpias parecen flotar entre el mar y el horizonte.

Además, las grandes superficies acristaladas permiten que la luz del norte —cambiante y a veces dramática— sea la auténtica protagonista. De este modo, la arquitectura se convierte en un mirador permanente hacia el paisaje ártico.

Interior esencial, confort medido

En el interior, el diseño continúa la misma lógica de contención. Cada cabaña dispone de cocina, zona de estar, baño completo y una cama orientada hacia el exterior. Sin embargo, lejos de buscar el lujo tradicional, el confort se expresa a través de la funcionalidad y la relación directa con el entorno.

El espacio está pensado para convivir con el clima: entrar con ropa técnica, dejar el equipo a mano y refugiarse sin romper la continuidad con el paisaje. De este modo, interior y exterior se diluyen en una única experiencia.

Minimalismo con sentido

A diferencia de otros proyectos donde el minimalismo es meramente estético, en Manshausen cada elemento responde a una necesidad concreta. Por tanto, la reducción formal no empobrece la experiencia, sino que la intensifica.

Esta idea conecta directamente con la trayectoria de Ousland en el Ártico, donde sobrevivir depende de llevar solo lo imprescindible. En consecuencia, la arquitectura de Stinessen actúa como un marco silencioso que deja hablar al entorno.

Un nuevo modelo de hospitalidad en el norte

En los últimos años, las cabañas Manshausen se han consolidado como un referente de turismo de diseño de baja escala. Frente a desarrollos invasivos, el proyecto propone una hospitalidad basada en la calma, el silencio y la observación del paisaje.

Asimismo, su reducido número de alojamientos refuerza la sensación de aislamiento y exclusividad, sin perder el respeto por el entorno natural.

Una colaboración que redefine el refugio contemporáneo

Finalmente, la colaboración entre Børge Ousland y Snorre Stinessen demuestra cómo disciplinas aparentemente distintas pueden converger en un mismo proyecto. En Manshausen, la exploración extrema se transforma en refugio, y la arquitectura se convierte en una herramienta para habitar el límite.

En definitiva, las cabañas Manshausen no prometen exceso ni espectacularidad. Ofrecen algo más esencial: tiempo, silencio y una arquitectura que enseña a mirar.

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