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Carles Porta: «La maldad existe y conocerla también nos ayuda a comprender cómo somos como sociedad»

POR REDACCIÓN

La novena temporada de ¿Por qué matamos? llega a Audible con el reto de mantener el listón de uno de los grandes fenómenos del true crime en español. Lejos de conformarse con la fórmula que ha convertido la serie en un éxito de audiencia, el periodista, productor, director y escritor Carles Porta sostiene que cada nueva entrega supone empezar casi desde cero. La exigencia del público, dice, obliga a revisar procesos, perfeccionar la narración y dedicar todavía más horas a una investigación que va mucho más allá de recopilar información publicada años atrás. En una distendida entrevista a CORPORATE, Porta desgrana las claves de esta nueva temporada, reflexiona sobre la fascinación por el crimen y reivindica una manera de contar historias basada en el rigor y el respeto hacia las víctimas.

Cada temporada debe ser mejor que la anterior

Porta reconoce que el éxito alcanzado por ¿Por qué matamos? ha elevado la autoexigencia del equipo. «Ganarse la confianza de la gente es muy difícil y muy bonito», explica, pero conservarla requiere mejorar constantemente un producto que cuenta ya con una audiencia extremadamente fiel. Por ello define esta novena temporada como «más intensa» y «más redonda», fruto de una evolución natural después de años perfeccionando el formato. La intención, asegura, es que cada episodio consiga mantener al oyente atrapado durante toda una hora y que, además, sea una historia a la que apetezca regresar tiempo después, algo que considera una de las mayores satisfacciones de la serie.

La elección de los casos tampoco responde únicamente a su repercusión mediática. Porta explica que únicamente trabajan aquellas historias que reúnen tres condiciones imprescindibles: que posean giros narrativos potentes, que exista documentación suficiente —tanto escrita como sonora— y que puedan localizar a protagonistas directamente implicados en la investigación, desde agentes policiales hasta periodistas, familiares o testigos. Sólo cuando esas tres piezas encajan consideran que existe una historia capaz de sostener un episodio.

Un trabajo de investigación que empieza casi desde cero

Aunque muchos de los crímenes fueron noticia en su momento, Porta insiste en que reconstruirlos exige una labor casi detectivesca. «Nosotros prácticamente tenemos que investigarlos todos desde el principio», señala. Encontrar investigadores, jueces, fiscales, abogados o familiares años después de los hechos constituye una parte esencial del proceso y, probablemente, una de las más complejas. Después llega la escritura, las sucesivas reescrituras del guion y un trabajo de edición sonora destinado a mantener el ritmo narrativo sin que el interés decaiga en ningún momento.

No duda en puntuar con un diez sobre diez el grado de dificultad que supone producir cada capítulo. Sin embargo, añade que la experiencia acumulada durante nueve temporadas permite al equipo resolver obstáculos que hace unos años habrían resultado mucho más complicados. Esa experiencia, subraya, nunca sirve como excusa para relajarse; al contrario, obliga a elevar todavía más el nivel.

Buena parte del éxito del formato reside también, en su opinión, en las posibilidades que ofrece el audio. Frente a otros soportes, considera que la voz establece una relación especialmente íntima entre narrador y oyente. Esa cercanía genera situaciones curiosas que los propios seguidores le trasladan continuamente: desde quienes escuchan los episodios para relajarse antes de dormir hasta quienes recurren a ellos durante largos viajes nocturnos para mantenerse despiertos y concentrados. Esa capacidad para acompañar al oyente en momentos muy distintos de su vida cotidiana representa, afirma, una de las mayores recompensas profesionales que ha recibido.

Contar el crimen sin convertirlo en espectáculo

A la hora de escoger un caso favorito, Porta rechaza establecer jerarquías. Todos los episodios, explica, merecen el mismo respeto porque detrás de cada uno existen víctimas, familias y personas que sufrieron tragedias irrepetibles. Destacar un crimen sobre otro supondría, a su juicio, minusvalorar el dolor de quienes vivieron los demás casos, razón por la que prefiere hablar de todos ellos con idéntico rigor.

Precisamente esa idea conecta con una de las principales reflexiones que atraviesan toda la serie. Para Porta, hablar del crimen no significa recrearse en la violencia, sino comprender que la maldad forma parte de la condición humana. «No querer mirar la maldad no hace que deje de existir«, sostiene. Por eso considera que conocer esas historias también ayuda a entender mejor la sociedad, aunque insiste en lanzar un mensaje optimista: existe mucha más bondad que maldad y esa convicción sigue siendo la que prevalece después de tantos años analizando asesinatos y comportamientos extremos.

El periodista también marca distancias respecto a quienes buscan convertir el true crime en un ejercicio de análisis criminológico. «Nosotros somos narradores», resume. No pretende explicar científicamente por qué alguien acaba asesinando ni aventurar mecanismos para prevenir futuros crímenes, una tarea que considera propia de especialistas. Su objetivo consiste en reconstruir los hechos con fidelidad y ofrecer al público todos los elementos necesarios para comprender lo ocurrido sin caer en el juicio moral ni en el sensacionalismo.

Rigor, elegancia y profundidad como sello

Si hay un aspecto que, según Porta, diferencia ¿Por qué matamos? de otros productos del género, es precisamente la profundidad de la investigación. Defiende que detrás de cada episodio existe un enorme trabajo documental y una búsqueda exhaustiva de testimonios originales, algo que, lamenta, no siempre sucede en otros podcasts de true crime, donde con frecuencia se reutilizan investigaciones ajenas. Está convencido de que el oyente sabe distinguir quién ha realizado el trabajo original y quién simplemente reproduce historias ya contadas.

Ese esfuerzo por combinar investigación, narrativa y respeto constituye, en su opinión, la razón por la que el programa ha conseguido consolidar una comunidad de seguidores tan amplia y transversal. El objetivo nunca ha sido explotar el morbo, sino construir relatos sólidos que permitan comprender la complejidad del comportamiento humano sin perder de vista a las víctimas.

Y cuando llega la pregunta inevitable —¿por qué matamos?—, Porta responde con otra igual de difícil: «¿Por qué amamos?«. Cada crimen, sostiene, nace de motivaciones distintas, igual que ocurre con los sentimientos. El ser humano puede llegar a convertirse en la peor bestia del planeta porque, a diferencia de otras especies, es capaz de matar por placer. Sin embargo, esa misma naturaleza también alberga una inmensa capacidad para la empatía y la bondad. Quizá por eso, después de cientos de horas narrando asesinatos reales, Carles Porta sigue convencido de que merece la pena contar la cara más oscura de la sociedad para comprender, precisamente, todo lo contrario.

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