En lo alto de una colina bañada por el sol del mar Egeo, surge Casa Aimasia, una finca extraordinaria que no solo celebra el paisaje cicládico, sino que lo reinventa con audacia arquitectónica. Esta residencia privada fusiona tradición y vanguardia en un escenario donde naturaleza, historia y modernidad se entrelazan con armonía.
Inspiración en la tradición griega
El nombre de la residencia, Aimasia, proviene del término griego αἱμασιά, que hace referencia a los antiguos muros de piedra seca característicos de las Islas Cícladas. Esta evocación no es casual: el proyecto se construye alrededor de un muro de granito de 62 metros que actúa como columna vertebral de toda la obra.
Una villa integrada en el paisaje
La finca, ubicada en una parcela de 14.000 m² cerca de la playa de Elia, se orienta estratégicamente para aprovechar las vistas. Al sur, el mar Egeo se despliega infinito; al este, las colinas con muros tradicionales protegidos por la UNESCO aportan un marco histórico de gran valor.
Para reforzar la integración, los techos han sido cubiertos con vegetación autóctona, logrando que la villa prácticamente desaparezca en el terreno.
Sostenibilidad al servicio del lujo
Casa Aimasia destaca también por su compromiso ambiental. Construida en hormigón de bajo carbono, utiliza la masa térmica de este material para regular de manera natural la temperatura interior.
Asimismo, cuenta con ventilación cruzada, superficies enlucidas en blanco que reducen la ganancia térmica y cubiertas verdes que ayudan tanto a la climatización como al camuflaje paisajístico.
Diseño en L con vistas infinitas
La residencia se organiza en una planta en forma de L. En ella, los espacios sociales —salón, comedor y cocina— se abren hacia una terraza con piscina infinita. La arquitectura consigue que el agua se funda visualmente con el horizonte azul del mar.

Suites privadas y áreas independientes
Las habitaciones de Casa Aimasia son auténticos refugios de serenidad. Algunas disponen de terrazas íntimas, otras cuentan con piscina privada, y la suite independiente para invitados garantiza máxima autonomía respecto al resto de la casa.
Rocas como esculturas vivas
Uno de los elementos más sorprendentes del diseño se encuentra en el interior: enormes rocas naturales forman parte de la arquitectura y aparecen suspendidas sobre las escaleras que conducen a las áreas inferiores. Allí se ubican un gimnasio, una bodega, habitaciones adicionales y zonas de servicio.
El sello de Tom Dixon
El interiorismo lleva la firma del prestigioso diseñador británico Tom Dixon, quien aporta un estilo sofisticado y contemporáneo. Los mármoles griegos, las piedras locales y los acabados artesanales se combinan con mobiliario de diseño y una paleta de tonos neutros que transmite serenidad.
La luz natural, que entra a raudales por ventanales de gran tamaño, refuerza el ambiente etéreo y elegante de cada espacio.
Una nueva definición del lujo mediterráneo
Casa Aimasia no es simplemente una villa de lujo. Es una experiencia que propone un lujo silencioso, íntimo y consciente. En lugar de buscar la ostentación, apuesta por la discreción, la sostenibilidad y la conexión profunda con la naturaleza.