Hay palabras que definen un oficio y otras que terminan convirtiéndose en una declaración de intenciones. Viñadores pertenece a esa segunda categoría. No habla únicamente de quienes trabajan la viña, sino de una forma de entender el vino desde el respeto al paisaje, a la tradición y a la producción artesanal. Esa filosofía es precisamente la que vuelve a impregnar la tercera edición de una feria que este lunes, 29 de junio, convertirá Madrid en el gran escaparate del vino independiente.
El Hotel Claridge de Madrid volverá a ser el escenario de un encuentro impulsado por el sumiller y divulgador Pedro Martínez y por Fernando Hidalgo, director de HR Hostelería y Restauración, que ha encontrado un hueco propio dentro del calendario vinícola español gracias a una propuesta sencilla: reunir únicamente a pequeños elaboradores con proyectos muy personales, alejados de los grandes circuitos comerciales.
El valor de los pequeños productores
En una época en la que el consumidor busca cada vez más autenticidad y trazabilidad, Viñadores reivindica precisamente aquello que no puede fabricarse en serie: la identidad. «Son cien por cien pequeños proyectos. Aquí solo participan viticultores artesanales y con producciones muy limitadas«, explica Pedro Martínez, que insiste en que el objetivo del salón es acercar al público vinos con personalidad propia y una estrecha conexión con el territorio del que nacen.

No se trata únicamente de catar vinos. La intención es que el visitante pueda conversar directamente con quien los produce, conocer la historia que hay detrás de cada etiqueta y descubrir cómo un paisaje, una variedad autóctona o una determinada forma de trabajar el viñedo terminan reflejándose en la copa.
Última oportunidad antes del verano
La fecha tampoco es casual. Situada estratégicamente a finales de junio, Viñadores se ha convertido en la última gran feria especializada antes del parón estival, un momento especialmente atractivo para distribuidores, restaurantes y sumilleres que ultiman sus cartas de vino de cara a la temporada de verano.
La organización considera que ese calendario ofrece una excelente oportunidad para establecer nuevos contactos comerciales y descubrir referencias que todavía no han llegado a muchos establecimientos.
Una edición más profesional… sin perder su esencia
La principal novedad de esta tercera edición pasa por reforzar el perfil profesional del encuentro. Fernando Hidalgo explica que la organización ha querido implicar de forma más activa a sumilleres, hosteleros y responsables de restauración, sin renunciar al carácter divulgativo con el que nació la feria.
De hecho, Viñadores presume de ser uno de los pocos salones donde conviven la degustación profesional, las relaciones comerciales y la venta directa. Las bodegas no solo presentan sus vinos, sino que los asistentes también pueden adquirirlos en el propio recinto, generando un retorno económico inmediato para los productores.
Más de cien vinos de cuatro continentes
Aunque el protagonismo corresponde a una veintena larga de bodegas independientes españolas, la oferta permitirá descubrir más de un centenar de vinos procedentes de cuatro continentes y siete países.

Entre los expositores figuran nombres como Alilian, Aratis Vinum, Cardeña, Coronado, Cosso, Dominio de Montemayor, El Majuelo del Abuelo, Endemic Wines, GR99, Grupo Meddis, Ilunium, La Cantera, Marisol Rubio, Pincelo, Raíces del Avia, Torre de Santiago, La Pava Wines, Vael, Valtravieso Viñedos Olvidados, Viña Eufemia o Viñedos Monumentales.
Todos ellos comparten un mismo denominador común: producciones limitadas, fuerte personalidad y una apuesta decidida por elaborar vinos que expresen el carácter de su origen.
Salón abierto al profesional y al aficionado
Viñadores mantiene además una de las características que mejor han definido al evento desde su nacimiento: su doble vocación. Durante la mañana, el protagonismo será para los profesionales de la hostelería, la distribución y la sumillería, mientras que por la tarde el salón abrirá sus puertas al público aficionado.
Los visitantes podrán catar la totalidad de los vinos presentes mediante un sistema de acceso que les permitirá recorrer todos los expositores y, si lo desean, comprar directamente las referencias que más les hayan sorprendido.

Como embajador de esta edición ejercerá Raúl Miguel Revilla, sumiller del histórico restaurante Zalacaín, cuya presencia refuerza el prestigio de una cita que, año tras año, continúa creciendo sin perder de vista la idea que le dio origen: demostrar que detrás de los grandes vinos casi siempre hay pequeños productores, mucho trabajo y una historia que merece ser contada.

