Guillermo Domínguez
Madrid quiere hablar de vino —y de negocio— en mayúsculas. La capital acogerá entre los próximos días 27 y 29 de mayo la primera edición de WineMad – Madrid International Wine Fair, una feria profesional que nace con la ambición de convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro internacionales del sector vitivinícola.
La cita tendrá lugar en IFEMA Madrid, donde durante tres días se reunirán bodegas, distribuidores, importadores, compradores y profesionales internacionales, dedicados a la gastronomía y el vino, en un formato claramente orientado a generar oportunidades comerciales. No se trata de una feria abierta al gran público ni de un simple escaparate de etiquetas, sino que WineMad quiere ser sobre todo un espacio donde el vino se convierta en negocio.
El proyecto fue presentado este miércoles en el restaurante Casa Ciriaco de Madrid, en la icónica calle Mayor, con el respaldo de distintos representantes del sector, entre los que se encontraban Gerardo Correas, principal promotor de la iniciativa —y al mismo tiempo director de la Escuela Internacional de Protocolo y Eventos—, y Enrique Pascual —con casi tres lustros al frente de la DO Ribera del Duero, pero una vida entera dedicada al vino—, cuya presencia en el acto simboliza el apoyo de algunas de las denominaciones más relevantes del país.
Una feria pensada para «que pasen cosas»
El objetivo de WineMad es claro: facilitar el encuentro directo entre la oferta y la demanda en el mercado del vino. Es decir, poner cara a cara a bodegas y compradores con capacidad real de generar acuerdos comerciales. “Queremos que sea una feria donde realmente pasen cosas”, explicó Correas durante la presentación. “Un lugar donde las bodegas puedan sentarse con compradores que tengan capacidad real de compra y donde surjan nuevas oportunidades de negocio”, añadió.
La propuesta responde a una necesidad cada vez más evidente dentro del sector. España es una de las grandes potencias vitivinícolas del mundo en términos de producción y superficie de viñedo, pero muchas bodegas —especialmente pequeñas y medianas— necesitan plataformas eficaces para abrir mercados y reforzar su presencia internacional. WineMad pretende ocupar precisamente ese espacio: un punto de encuentro profesional que permita conectar directamente a productores con distribuidores, importadores y compradores estratégicos de distintos países.
Internacionalización y negocio como ejes
La feria se ha diseñado sobre tres pilares estratégicos: la internacionalización, la generación de negocio y el fortalecimiento del sector vitivinícola. En un contexto global cada vez más competitivo, abrir nuevos mercados se ha convertido en una prioridad para muchas bodegas españolas. De ahí que uno de los grandes motores de WineMad sea su programa Hosted Buyer, concebido para atraer a compradores internacionales seleccionados por su capacidad real de compra.
La organización prevé reunir en Madrid hasta 250 compradores internacionales invitados, procedentes de diferentes mercados y con perfiles muy concretos dentro de la distribución, la importación o la hostelería. De momento, 178 de ellos ya han confirmado su participación, lo que anticipa una primera edición con una fuerte presencia internacional. La clave de este sistema está en la planificación previa: los compradores acudirán a la feria con agendas de reuniones cerradas con las bodegas expositoras, lo que multiplica las posibilidades de que los contactos se traduzcan en acuerdos comerciales reales.

En otras palabras, menos paseos entre stands y más reuniones con objetivos claros.
Madrid como nuevo hub del vino
La elección de Madrid como sede de esta nueva feria no es casual. Aunque España cuenta con grandes eventos vitivinícolas en distintas regiones productoras, la capital ofrece una ventaja estratégica difícil de igualar. Madrid es uno de los principales centros económicos y logísticos del país, además de un punto de conexión internacional clave dentro de Europa. En la ciudad confluyen importadores, distribuidores, grandes grupos de restauración, cadenas hoteleras y compradores procedentes de múltiples mercados.
Ese ecosistema convierte a la capital en un lugar especialmente atractivo para organizar un encuentro de carácter global. A ello se suma el dinamismo gastronómico de Madrid, que en los últimos años se ha consolidado como uno de los grandes polos culinarios de Europa, con una oferta de restauración cada vez más diversa y sofisticada.
Taste Madrid: el vino sale a la ciudad
Aunque WineMad tendrá un carácter estrictamente profesional dentro del recinto ferial, la organización ha querido extender el espíritu del evento más allá de los pabellones de IFEMA. Para ello se ha diseñado Taste Madrid, una iniciativa que llevará el vino a distintos espacios de la ciudad durante los diez días previos a la feria.
Restaurantes, bares, hoteles y espacios culturales acogerán actividades gastronómicas, catas, encuentros y experiencias vinculadas al vino. El objetivo es acercar la cultura vitivinícola al público general y conectar el sector con la vida gastronómica y cultural de Madrid. De esta manera, la feria no solo se convertirá en un punto de encuentro profesional, sino también en un catalizador de experiencias en torno al vino dentro de la ciudad.
Una cita con vocación de futuro
La primera edición de WineMad llega con la ambición de consolidarse rápidamente dentro del calendario internacional del vino. No será tarea sencilla, pues el sector cuenta con ferias históricas y muy consolidadas en distintos países, aunque sus impulsores confían en que el enfoque profesional, la apuesta por compradores internacionales y el peso estratégico de Madrid puedan situar a la feria en una posición relevante en pocos años.
Si el objetivo se cumple, la capital podría convertirse en uno de los nuevos nodos de conexión del vino mundial. Por ahora, el primer paso está dado: Madrid ya tiene su gran feria internacional del vino. Y el sector, un nuevo lugar donde descorchar nuevas oportunidades.

