Guillermo Domínguez
Fue más que una gala. Fue un aldabonazo en medio de la incertidumbre democrática contemporánea. La VI edición de los Premios de la Fundación Zaballos para la Defensa de los Derechos Constitucionales se celebró el pasado viernes 27 de febrero en el lujoso Hotel InterContinental de Madrid en un ambiente en el que resonaron, con fuerza poco habitual en eventos de esta naturaleza, conceptos que van desde la defensa de la dignidad humana hasta la protección de los neuroderechos en la era de la inteligencia artificial.
Bajo la presidencia de honor de Su Majestad el Rey Felipe VI, más de 400 asistentes —entre autoridades, periodistas, juristas, figuras del tejido empresarial e intelectuales— se congregaron en una noche que combinó solemnidad con un mensaje político claro: la Constitución es el eje de la convivencia democrática y su defensa no es negociable. El evento fue retransmitido en streaming, con la intención explícita de alcanzar a un público más amplio y dinamizar el debate público sobre el Estado de derecho.
Emilia Zaballos Pulido, presidenta de la Fundación desde hace casi tres décadas, rivalizó en intensidad discursiva con cualquier tribuna parlamentaria. Su intervención no fue un brindis al señorío institucional, sino una alerta sin eufemismos: “Cuando la igualdad ante la ley se erosiona, cuando se difuminan los límites entre Gobierno y Estado, la democracia languidece y la soberanía se diluye en manos de intereses particulares”.
En un contexto social marcado por crisis económicas, conflictos internacionales, desastres naturales recientes y la irrupción de tecnologías que plantean retos inéditos —desde los algoritmos hasta la inteligencia artificial—, Zaballos no eludió ningún desafío. Subrayó la importancia de proteger la privacidad mental y la identidad digital, cuestiones que se perfilan como los próximos grandes campos de batalla por las libertades individuales.
Un palmarés con mensaje propio
A diferencia de otras ceremonias que se pierden en lo anecdótico, la Fundación Zaballos diseñó un palmarés cohesionado alrededor de la defensa activa de valores constitucionales. Los premios no se repartieron por moda o celebridad, sino por trayectorias y acciones que, desde distintos ámbitos, sostienen el andamiaje democrático de España.
- Premio Internacional del Patronato: fue concedido al empresario mexicano Ricardo Benjamín Salinas Pliego, por su visión empresarial global y su apuesta por la educación, la sostenibilidad y la cultura a través de la Fundación Azteca. Su labor fue presentada como ejemplo de cómo la iniciativa privada, ejercida con responsabilidad y visión de futuro, puede ser un motor legitimador del progreso colectivo.
- Premio Nacional del Patronato: recayó en María Almudena Tudanca de Francisco, Subdirectora General del Gabinete Técnico de la Policía Nacional, por más de dos décadas de servicio comprometido con la protección de libertades y seguridad ciudadana. Más allá de ser un reconocimiento a un cuerpo, fue un recordatorio de que la seguridad democrática no es incompatible con las libertades, sino su complemento indispensable.
El corazón de la gala: homenaje al rigor y la resistencia
En una velada que buscó equilibrar solemnidad y emoción, las distinciones de honor tuvieron un lugar especial:
- María Isabel Perelló Doménech, presidenta del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, recibió el galardón a su trayectoria por su defensa de la independencia judicial y la coherencia institucional, pilares esenciales del Estado de derecho.
- José María Álvarez-Pallete López, destacado por su liderazgo empresarial marcado por principios éticos y compromiso social, y Matías Prats Luque, veterano periodista homenajeado por una carrera de rigor, neutralidad y responsabilidad informativa, fueron reconocidos con honores propios de figuras que trascienden su tiempo profesional. El galardón a Prats, entregado por su hijo, simbolizó un reconocimiento generacional al periodismo crítico y sin concesiones.
- La Fundación Toro de Lidia fue distinguida por su defensa de tradiciones culturales y patrimonio histórico, mientras que Pablo Sánchez Bergasa obtuvo un galardón por sus innovadoras incubadoras neonatales de bajo coste —una apuesta humanitaria que ha salvado miles de vidas en África, India y Sudamérica—.
- El homenaje concluyó con el reconocimiento a Juan Carlos Unzué Labiano, por su lucha contra la ELA, visibilizando la enfermedad y la dignidad de quienes la padecen, y poniendo el foco en la resiliencia frente a adversidades que trascienden lo puramente médico o científico.
La gala, entre música y reflexión
La ceremonia no fue solo discursos. Actuaciones de artistas como Pilar Jurado, Klaudya, Juan Antonio Simarro, el grupo Chaito & Palosanto y la Tuna de Derecho de la Universidad Complutense aportaron una dimensión cultural que se fusionó con la solemnidad de los premios. Conducida por periodistas como Ana Terradillos, Javier Barroso y Patricia Betancort, la gala combinó cercanía y profundidad crítica.
Una noche de compromiso
Si algo dejó claro esta edición de los Premios Fundación Zaballos es que en tiempos de polarización, ruido mediático y viejas y nuevas incertidumbres, el debate sobre la defensa de nuestras libertades y la fortaleza del sistema constitucional no puede ser un lujo de intelectuales o juristas: debe ser un compromiso colectivo. Desde Madrid, la Fundación Zaballos lanzó esa consigna con firmeza: no callar nunca ante la injusticia y defender la democracia con valentía.

