Una cosecha marcada por la excelencia
El año 2001 se recuerda como uno de los más extraordinarios en la historia de Sauternes. Las condiciones climáticas fueron excepcionalmente favorables, permitiendo una maduración lenta y precisa de las uvas. El resultado fue una vendimia perfecta, donde cada racimo alcanzó su punto óptimo de noble podredumbre.
Selección extrema y producción limitada
Además, fiel a su filosofía de excelencia absoluta, Château d’Yquem aplicó un proceso de selección minucioso, descartando cualquier uva que no cumpliera con sus exigentes estándares. Esta rigurosidad se tradujo en una producción limitada, reforzando el carácter exclusivo de una añada destinada a convertirse en referencia.
Un vino concebido para el tiempo
Sin embargo, el verdadero valor de Château d’Yquem 2001 no reside únicamente en su calidad inmediata, sino en su extraordinaria capacidad de evolución. Concebido para envejecer durante décadas, este vino desarrolla con el paso de los años una complejidad aromática y una profundidad que lo sitúan entre las grandes obras maestras del vino mundial.
Por último, más allá de su dimensión enológica, esta añada histórica se consolida como un objeto de deseo para coleccionistas y conocedores. Cada botella representa un testimonio líquido del tiempo, un lujo silencioso que no busca protagonismo, sino permanencia.
