Guillermo Domínguez
Hay planes de ocio que se olvidan al día siguiente y otros que se quedan grabados en la memoria. Correr por una nave industrial mientras una horda de zombis intenta rodearte, coordinarte con tus compañeros para sobrevivir y acabar la partida con la camiseta empapada de sudor pertenece claramente al segundo grupo.
Eso es lo que ofrece EVA Madrid, una de las experiencias de realidad virtual más ambiciosas que se han instalado en la capital y que mezcla videojuego, deporte y estrategia en una misma arena. Nada de consolas: aquí no hay sofá ni mando. Tampoco pantallas frente a las que permanecer sentado. El jugador se coloca un visor de realidad virtual, empuña un rifle electrónico y entra en una de las dos arenas que tiene el recinto, cada una de 500 m2, donde cada paso que da en la vida real se reproduce exactamente en el universo virtual. ¡Ojo, no al revés! Es decir: aunque pueda parecer lo contrario, la sala está completamente despejada y estamos completamente seguros, así nunca caeremos por un puente, ni nos atacarán los enemigos…

El resultado es una experiencia que, más que un videojuego, se parece a una mezcla entre deporte, espectáculo y terapia antiestrés. «La experiencia es muy inmersiva y muy divertida. Es interesante para amigos, después del trabajo, colegas o en familia», explica Julien Chauvin, responsable y socio estratégico del centro madrileño, en una entrevista a CORPORATE, cuyo redactor tuvo la oportunidad de probar esta gratísima experiencia en EVA Madrid, situado en el Polígono Industrial Las Mercedes (c/Campezo, 3) junto a la A-2.
Un videojuego que te hace correr
La idea de EVA —siglas de Esports Virtual Arenas— nació en Francia hace unos años con una premisa clara: llevar los videojuegos fuera del salón de casa y convertirlos en una experiencia física. La arena de Madrid —donde se puede jugar por un precio a partir de 15 euros, con la opción de adquirir bonos—permite que varios jugadores se muevan simultáneamente por un espacio amplio, interactuando entre sí dentro de un entorno virtual. Y eso cambia completamente las reglas del juego.
En muchas experiencias domésticas de realidad virtual el jugador permanece prácticamente inmóvil. Aquí ocurre justo lo contrario. Hay que correr, agacharse, esconderse, girar rápidamente para detectar enemigos y disparar con precisión. A los pocos minutos, el corazón se acelera.
“Hay gente que viene y dice: ‘hoy ya no voy al gimnasio, con esto tengo más que de sobra’”, comenta Chauvin entre risas a nuestro medio. La combinación de videojuego y actividad física es uno de los factores que más sorprenden a quienes prueban la experiencia por primera vez. Porque sí: disparar a zombis también puede ser cardio.

Dos juegos, dos formas de batalla
Actualmente, EVA Madrid ofrece dos grandes modos de juego. El primero —y probablemente el más popular entre los principiantes— es cooperativo. Todos los jugadores se unen para sobrevivir a oleadas de zombis que aparecen por distintos puntos del mapa. El objetivo es avanzar por diferentes niveles hasta enfrentarse al enemigo final: un gigantesco boss que pone a prueba la coordinación del grupo.
El segundo modo cambia completamente la dinámica. En este caso, los jugadores se dividen en dos equipos y compiten entre sí dentro de un entorno futurista. Es una experiencia más cercana al deporte electrónico tradicional, donde la estrategia y la comunicación resultan claves. De hecho, el sistema permite que equipos de distintos países se enfrenten entre sí en tiempo real.
“Un equipo de Madrid puede jugar contra otro en Málaga, en París o incluso en Dubái”, explica Chauvin. Una especie de Champions League de la realidad virtual.
Estrategia, reflejos… y estudio del mapa
Lo que empieza como una experiencia casual puede terminar convirtiéndose en algo mucho más serio. Y es que algunos jugadores habituales analizan los mapas antes de cada partida para estudiar rutas, zonas de cobertura y puntos estratégicos. Algo así como lo que hacen los pilotos de la Fórmula 1 antes de ponerse al volante de sus monoplazas en un circuito.
“Tenemos jugadores que estudian los mapas antes de entrar en la arena”, reconoce el responsable de EVA Madrid. Es el mismo proceso que se ve en los esports tradicionales, pero trasladado a un espacio físico donde los jugadores realmente se mueven. La realidad virtual se convierte así en un híbrido entre videojuego competitivo y deporte de equipo.

El mejor plan para familia, amigos y empresas
Aunque muchos visitantes llegan en grupos de amigos, EVA ha encontrado otro filón inesperado: las empresas. Cada vez más compañías utilizan este tipo de experiencias como actividad de team building. Después de una reunión o una presentación, los empleados se enfundan el visor y entran en la arena.
A partir de ese momento desaparecen los cargos, los despachos y las jerarquías. Solo quedan compañeros intentando sobrevivir a una invasión zombie. “Los eventos corporativos funcionan muy bien. Muchas empresas vienen para hacer presentaciones, jugar y después quedarse a comer o pasar el día aquí”, explica Chauvin.
Según su experiencia, la mayoría repite. No es de extrañar, pues pocas actividades fomentan tanto la comunicación y la coordinación como intentar que un compañero no acabe devorado por un zombie digital.
Ocio intergeneracional
Aunque pueda parecer una actividad orientada exclusivamente a jóvenes, lo cierto es que el público es mucho más variado. El acceso está permitido a partir de los 11 años, pero el rango de edad real es mucho más amplio. “Pueden jugar personas de once a setenta años”, asegura Chauvin.

Las partidas familiares son cada vez más habituales. Padres, hijos e incluso abuelos se colocan el visor y comparten la misma aventura. Una escena impensable hace apenas unos años. “Muchos padres tienen hijos que pasan mucho tiempo con el móvil o la consola. Aquí pueden compartir el videojuego con ellos y además hacer ejercicio”, explica el director del centro a CORPORATE.
El videojuego deja de ser un entretenimiento solitario para convertirse en una actividad colectiva. La gran diferencia con la realidad virtual doméstica Uno de los prejuicios más habituales sobre la realidad virtual tiene que ver con los mareos.
Quien haya probado algunos dispositivos domésticos sabrá que es un problema frecuente. Pero en EVA ocurre algo distinto. ¿Por qué? La razón es simple: el jugador se mueve realmente por el espacio. “Cuando haces un metro en realidad virtual, haces exactamente un metro en la vida real. Por eso la gente no se marea”, explica Chauvin. Es una diferencia aparentemente pequeña pero que cambia por completo la experiencia.
Una expansión en marcha
EVA nació en Francia hace unos seis años y ya cuenta con decenas de centros en ese país. Desde allí se ha expandido a otros mercados internacionales y España es uno de los objetivos prioritarios.
Actualmente existen centros en Madrid y Málaga, mientras que la compañía trabaja para abrir nuevas sedes en otras ciudades. “El objetivo es tener unas treinta salas en España en los próximos dos años”, explica Chauvin, que tiene un pasado como tenista profesional —de hecho, durante un momento de la entrevista, aparcamos la realidad virtual para hablar del deporte de la raqueta y de grandes nombres del circuito mundial como los de Carlos Alcaraz, Rafa Nadal, Richard Gasquet, Gaël Monfils…—. Barcelona, Valencia o Granada aparecen entre las posibles próximas paradas.

Desconectar para volver a la realidad
En una época dominada por el móvil y las pantallas, la paradoja de EVA resulta curiosa. Se trata de una experiencia profundamente tecnológica que, sin embargo, obliga a los jugadores a levantarse, moverse y relacionarse con otros.
Durante cuarenta minutos el mundo real desaparece: no hay notificaciones, ni correos, ni redes sociales; solo compañeros de equipo, enemigos virtuales y la misión de sobrevivir. Quizá por eso cada vez más gente sale de la arena con la misma sensación, que no es otra que la de haber desconectado por completo. Y con la respiración acelerada, como después de un buen entrenamiento. Por eso EVA Madrid se presenta comi una gran alternativa para ejercitar cuerpo y mente, hacer team building y, de paso, matar unos zombis o unos monstruos, que eso siempre le da un plus a la cosa…
Más información: EVA Madrid

